ÉL DIJO: “UNA MENTIRA REPETIDA MIL VECES SE CONVIERTE EN VERDAD”. Y YO DIGO: ¿Y A TÍ QUIÉN TE HA ENSEÑADO ESO?. Parte 1 de 2—’

Corren tiempos un tanto raros, tiempos donde palabras como PLURALISMO, DIVERSIDAD, TOLERANCIA, etc, ‘son ‘‘REBUZNOS de BURROS, que bajo la PIEL DE LEÓN de LO políticamente correcto’…

Reproduce el siguiente  audio que ilustra a modo de cabecera esta entrada, no lo pases por alto!!!

‘EL BURRO QUE SE DISFRAZÓ DE LEÓN’

(Extracto del Libro: ‘Érase una vez— : cuentos de sabiduría para tiempos revueltos’ Autor: Cesar Bidal. Editorial: Edaf. Madrid 2012.)

 

***

 

Corren tiempos un tanto raros, tiempos donde palabras como PLURALISMO, DIVERSIDAD, TOLERANCIA, etc, son ‘‘REBUZNOS de BURROS, que bajo la PIEL DE LEÓN de LO políticamente correcto’, invaden nuestras mentes planteándonos una supuesta libertad de credos y creencias, que todo iría muy bien sino fuera porque el resultado es completamente opuesto a la idea que se nos vende.

Debemos dejar de comportarnos como los ANIMALILLOS de este cuento que sólo ven lo de fuera, lo superficial, las apariencias que camuflan un engaño, y como la ZORRA reconocer al BURRO por sus REBUZNOS, y discernir una ‘corriente ideológica’ , que no dudo en llamar:

‘UN RELATIVISMO ABSOLUTISTA, o UN ABSOLUTISMO RELATIVISTA’

 

No, no es un inocente jueguecito de palabras, una mente ociosa, no, lamentablemente no lo es. Me encantaría lanzarme, sin pensarlo dos veces, a la piscina de pensamientos y sentimientos que me provoca esta graciosilla “perogullada”, inocente e ingenua incongruencia.. Pero me trago mi orgullo para el final, y presento en primer lugar, cuatro argumentos, independientes entre las fuentes, pero coincidentes en cuanto a la postura en común contra la misma idea.

 

ahogadas voces que denuncian el autodenominado pensamiento del “TODO VALE”, que de momento no entraré en si yo estoy de acuerdo con ellas o disiento, pero por cómo llegaron a mí sin tan siquiera buscarlas, me da qué pensar. Casi casi cogidas al vuelo por una ‘pura casualidad’, y que digo yo, que no es tan casual, pues creo que esta línea de pensamiento se ha vuelto en un dogma, repetido y repetido a modo de “mantra” por un mundo “libremente cautivo…, ¡vaya hombre! sin quererlo, he vuelto al mismo argumento incongruente; así que diciéndome a mí mismo, —¿estamos tontos o qué?— doy paso a las susodichas opiniones:

 

***

 

 

PRIMER CHISME: De algún diccionario, A modo de Wikipedia:

 

Muy sabia y profunda reflexión que se debe al escritor y pensador español Ramón de Campoamor y Campoosorio (1817-1901). La cuarteta completa dice:

‘En este mundo traidor, nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira’

No obstante, Campoamor no se lleva toda la gloria, pues tomó algunos fragmentos de otros ilustres literatos, como Jorge Manrique (h. 1440-1479), William Shakespeare (1564-1616) y Pedro  Calderón de la Barca (1600-1681).

En forma completa es como sigue: ‘A veces, no es todo oro lo que reluce’.

En ocasiones, la palabra sirve también para no decir la verdad; no, no es que se mienta, simplemente, se dicen medias verdades, ¿o no?. La palabra, sin la mirada, puede llegar a engañar; la mirada, sin siquiera la palabra, no engaña, ¿o sí?.

‘Nada es verdad ni es mentira, todo depende del cristal con que se mira’

La frase apunta a desarticular cualquier posición religiosa, filosófica, política, económica… en definitiva, puede decirse, ideológica que tenga pretensiones de verdad universal. Todos lo seres humanos estamos irreversiblemente maniatados por la mentada subjetividad y esta circunstancia nos hace falibles en cualquier observación. Todo criterio, toda conclusión, todo veredicto siempre está teñido por esa subjetividad con la que vivimos, con la que observamos, con la que pensamos. Todas nuestras ideas y todos nuestros juicios están filtrados, condicionados por nuestra particular perspectiva, por el color del cristal con el que miramos.

 

***

 

SEGUNDO CHISME: Estupendo y magnifico informe cuyo autor desconozco, me llegó por correo:

 

‘En los últimos años, si bien no es algo nuevo (ya desde los filósofos griegos nos llega como herencia), se está afirmando la turbadora tentación de que la verdad no existe, por lo que el conocimiento no merece la pena: lo único que merece la pena es la divagación eterna e infructuosa sobre las formas de conocimiento. La cosa empezó a torcerse con Descartes, pero en el siglo XX alcanzó su plenitud, es decir, alcanzó el desastre.
Es como si la razón hubiera sido recluida en una prisión y con ella la libertad. Recluida, claro está, en nombre de la libertad de pensamiento. El progreso intelectual de la civilización occidental ha degenerado en un círculo oriental, del que es imposible salir. En Occidente lo llamamos “relativismo”, pero en el fondo el relativismo no esconde más que la anulación del hombre como ser racional y, con ello, la anulación de su libertad. Vivimos en el universo de la contradicción permanente.
Analicemos la situación en unos pocos dichos conocidos, que son los mandamientos vigentes:

 

LOS DIEZ MANDAMIENTOS DEL RELATIVISMO

 

El primero y más importante de todos, que los engloba a todos, que los resume y abarca a todos, es el siguiente:

1. ‘Nada es verdad ni nada es mentira, todo depende del color del cristal con que se mira’.
Ahora bien, esta frasecita, que revela como ninguna otra el fin de las verdades absolutas, es la que incurre en la primera contradicción flagrante: nada es verdad ni nada es mentira… menos esta frase, este principio, este dogma aniquilador.

2. ‘Prohibido Prohibir’.
Tradujeron los del mayo francés, una generación que continúa sin abandonar el poder. Ahora bien, si prohibimos prohibir, ya hay algo que sí está prohibido: prohibir.

3. ‘Todo es opinable’.
Aseguran los hombres de la sociedad de la comunicación. Sí, todo es opinable; todo menos justamente eso: que todo sea opinable.

4. ‘Los dogmas son inadmisibles’.
Salvo justamente el que a acabo de enunciar, indemostrable pero de aplicación forzosa. En cualquier caso, el hombre siempre parte de un dogma para concluir, tanto en el pensamiento deductivo como en el inductivo.

5. ‘Libertad de pensamiento’.
Muy cierto, pero dos más dos sólo son cuatro en base 1 y por definición. Nadie comienza pensar desde cero, sino desde un eje de coordenadas que le viene dado. El pensamiento humano está sometido a reglas estrechas, que componen lo que se conoce como la ciencia de la lógica: no damos para más y no es para avergonzarse de ello. A fin de cuentas, mal de muchos…

6. ‘Toda idea, principio o creencia es tan respetable como otra’.
¿Todas? No, porque la que acabo de escribir vale mucho más que cualquier otra y es acreedora del mayor de los respetos.

7. ‘Eduquemos en libertad’.
Pero eso es imposible: si concedemos libertad al alumno para someterse o rechazar la educación, seguramente optará por la libertad de no educarse, sobre todo si piensa en el sometimiento y el esfuerzo que implica el hacerlo. Lo único que importa es la tolerancia, no las ideas que se toleran. Es más, la misma libertad de expresión es un atentado contra la libertad ajena, en cuanto pude influir en el interlocutor.

8. ‘No acepto aquello que no sea demostrable’.
Pero ni tan siquiera puedo demostrar nuestra existencia. Lo empíricamente demostrable no alcanza ni el 0,1% e lo conocimientos humanos. Tampoco puedo dar razón de mi existencia.

9. ‘Lo que se ve, existe, y lo que no se ve, no existe’.
Pero nuestros sentidos nos engañan. Además, de esta forma no existirían la lunas de Júpiter, ni el amor, ni el dolor, ni la belleza, ni el arte, ni la literatura… Además, ¿estamos seguros de que la vida no es sueño y ensueño no es la verdadera vida? Por eso mismo, muchas veces dudo de la inteligencia de algunas personas, precisamente por eso, porque no la veo…

10. ‘Nadie puede decir lo que está bien o lo que esta mal’.
Pero esta política de no injerencia es buena en sí misma, así como sus numerosos desarrollos en forma de juicios morales, esos juicios que constantemente estamos pronunciando. Es más, si en algo creemos es en nuestras críticas al próximo o en nuestros halagos (en ésos menos, dado que resultan menos numerosos).

No me extraña que el hombre actual esté mareado. Sufre de vértigo intelectual y sus síntomas son: falta de personalidad, acentuada inseguridad en sus talentos. O sea, que el relativismo le ha llevado al complejo de inferioridad, a la tristeza: Porque el hombre puede ser bueno o malo, sabio o ignorante, pero lo que su propia naturaleza racional no puede aceptar jamás sin romperse en pedazos es vivir en la contradicción. El único velo capaz de ocultar la incoherencia es la locura. Y esa es, precisamente, la meta lógica de todo relativismo.

 

***

HASTA PRONTO!!!…

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Ir a la segunda parte de esta entrada:

‘ÉL DIJO: —UNA MENTIRA REPETIDA MIL VECES SE CONVIERTE EN VERDAD—. Y YO DIGO: —¿A TÍ QUIÉN TE HA ENSEÑADO ESO?. Parte 2 de 2—’


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