ÉL DIJO: “UNA MENTIRA REPETIDA MIL VECES SE CONVIERTE EN VERDAD”. Y YO DIGO: ¿Y A TÍ QUIÉN TE HA ENSEÑADO ESO?. Parte 2 de 2—

Viene de la primera parte de la entrada:

‘ÉL DIJO: —UNA MENTIRA REPETIDA MIL VECES SE CONVIERTE EN VERDAD—. Y YO DIGO… Parte 1 de 2—’

TERCER CHISME — Lo que dijo Goebbels, ¿quién es Goebbels?:

Miente, miente, que al final algo quedará… …cuanto más grande sea una mentira, más gente lo creerá—…. Joseph Goebbels. Ministro de propaganda de la Alemania nazi. El mayor ‘instigador’ de la historia.

Goebbels era un genio de la propaganda. Unos famosos principios impulsaron su trabajo y que todavía son usados hoy en día como herramienta propagandística por los árabes y los antisemitas, y por supuesto por los propalestinos, ni que decir tiene por todo populismo que se precie.

LOS ONCE PRINCIPIOS DE LA PROPAGANDA NAZI.

1. Principio de simplificación y del enemigo único.
Adoptar una única idea, un único símbolo. Individualizar al adversario en un único enemigo.

2. Principio del método de contagio.
Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo. Los adversarios han de constituirse en suma individualizada.

3. Principio de la transposición.
Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan.

4. Principio de la exageración y desfiguración.
Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.

5. Principio de la vulgarización.
Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar.

6. Principio de orquestación.
La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas. De aquí viene también la famosa frase: “Si una mentira se repite lo suficiente, acaba por convertirse en verdad”.

7. Principio de renovación.
Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que, cuando el adversario responda, el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.

8. Principio de la verosimilitud.
Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sonda o de informaciones fragmentarias.

9. Principio de la silenciación.
Acallar las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario, también contra-programando con la ayuda de medios de comunicación afines.

10. Principio de la transfusión.
Por regla general, la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales. Se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.

11. Principio de la unanimidad.
Llegar a convencer a mucha gente de que piensa “como todo el mundo”, creando una falsa impresión de unanimidad.

¿Te pareció familiar? ¿Conoces algún ejemplo actual?… Todas estas estrategias comunicacionales, las aprendieron y ponen en práctica los herederos del nazismo.

***

CUARTO CHISME, Y ÚLTIMO – ¿dónde he oído yo esto?… Ah claro, en la Bíblia:

Bueno bueno bueno… ¿y a esto que se puede añadir?… O me quedo callado, o digo aquello de, ‘cualquier parecido con la realidad es pura realidad’.
Pues ni lo uno ni lo otro, para esta ocasión prefiero usar unas antiiiiiiiguas palabras bíblicas que creo arrojarán un poco de luz a nuestras pobrecitas mentes, ciegas en el entendimiento, por no sólo, una malintencionada y manipulada información, sino porque creo que detrás está la  famosa, siniestra, maquiavélica ‘MANO NEGRA’ que mueve los hilos, ‘LA MANO QUE MECE LA CUNA’, Chanchanchan, chaaan…
Vaya vaya, o sea que al final todo queda en que la culpa la tiene el pobrecito diablo, vaya truco barato!… o sea que pasamos de mentes ciegas a mentes infantiles?, vaya vaya Natanael, ‘a otro perro con ese hueso’.

Un momento, [carraspeo], me explico… A poco que conozcamos la Biblia, sabremos que cuando Dios le fue a reclamar a Adán sobre el asunto con el famoso arbolillo ese, Adán le echó la culpa a Eva, y ésta a su vez al diablo, todo esto con una deliciosa y exquisita sutileza, que dejaba finalmente la pelota en el tejado de Dios  por permitir que el diablo haga y deshaga a sus anchas.

Como aquella señora que levantándose en medio de la conferencia donde se estaba exponiendo este relato, por el inmaduro conferencista y predicador de la Biblia. La cual con expresión de airada indignación, y apuntando con su dedo índice hacia el cielo mientras reclamaba con fuerte voz  una respuesta divina, increpaba al estupefacto orador: —por qué Dios no perdonó al diablo, y así se hubiera acabado el problema. Evitándose de esta manera, todas las consecuencias que vinieron después?—.

El predicador, molesto por tan inoportuna e irrespetuosa  intervención, tratando de parecer “majete”, replicaba con forzada sonrisa: —Señora, DIOS ES AMOR, siendo el perdón, un acto de gracia que se da sin que el perdonado lo merezca, sin reservas y sin condiciones, siendo así la máxima expresión de un AMOR que da sin esperar nada a cambio—..

(**Al hilo de esto, ver la entrada: ‘La incondicional condición, De tal manera amó Dios al mundo’

Perdón, sigo con la historia… estaba respondiendo el conferencista a la susodicha señora.
—…por lo que hay, en Dios, un extravagante e infinito AMOR, suficientemente capaz de perdonar al mismo diablo, pero no hay en este, ni un ápice de arrepentimiento para que el perdón de Dios actúe en é—.

No sé si la señora quedó convencida o resignada, pero quiero usar esta popular historia para ilustrar un argumento que ya, para finalizar, prefiero que el mismo texto del relato bíblico citado; por sí mismo explique las dudas y porqués, que claman por una respuesta, ante tanta y tanta maldad, tanta y tanta manipulación, y tanta y tanta depravación. Y que a mi parecer, son débiles y exiguas las razones que parecen querer justificar, más que aclarar, una naturaleza, que traspasando lo humano, evidencia algo tan inhumano como lo es el propio diablo, o Satanás, o La Serpiente Antigua; quien, como titular de “PADRE DE LA MENTIRA”, se erige en el GRAN MAESTRO de la manipulación, distorsionando la verdad con una sutileza, como antes dije, delicadamente  deliciosa; y con una muy particular forma de dañar las relaciones DIOS-HOMBRE, HOMBRE-HOMBRE, Y HOMBRE-SU ENTORNO.
(Cuando digo hombre me refiero a la naturaleza humana y no al género, aclaración está obligada en estos tiempos para que ningún “progre, progra, o progro” se sienta ofendido o excluido, cosa que no es mi intención). Y que creo que es todavía mucho más ingenuo aceptar, de una manera racional, que la causa de todo, es pura codicia y pura ansia humana.

***

‘Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase.

Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer;
más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás’.

““Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?

Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer;
pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis.

Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo él bien y el mal.

Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.

Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales.

Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto.

Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú?

Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí.

**Y DIOS LE DIJO: ¿QUIÉN TE ENSEÑÓ QUE ESTABAS DESNUDO? ¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses?

Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí.

Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí.

Jehová Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida.

Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.

A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti.

Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida.
Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo.

Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.

Y llamó Adán el nombre de su mujer, Eva, por cuanto ella era madre de todos los vivientes.
Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió.

Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, coma, y viva para siempre.

Y lo sacó Jehová del huerto del Edén, para que labrase la tierra de que fue tomado.

Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvíapor todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida’.

(GÉNESIS 2: 15-17, y 3: 1-24. LA BÍBLIA – RVR 1960)

***

Seguimos hablando… SIN ‘PIEL’ EN LA LENGUA.

***

Puedes ver una entrada muy en línea con esta en el siguiente enlace:
‘—PABLITO CLAVÓ UN CLAVITO, ¡QUÉ CLAVO CLAVÓ PABLITO!!!—. ¡¡¡JAI PABLEMOS!!!’


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