25 AÑOS… NI MÁS, PERO TAMPOCO MENOS!!! – PARTE 1 de 2

“ORO PARECE, PLATA SÍ ES… SI QUIERES SABERLO EMPIEZA A LEER”

Dedicado a mi querida y sufrida esposa por veinticinco años de aguantarme y soportarme. ¡Tú te has ganado el cielo y yo te prometo la luna… bueno… y todos los caprichitos que quieras aquí en la tierra… hasta que la muerte nos separe! 💑

1 – ¡Y TÚ MÁS!

“El guardaespaldas del matrimonio: Dos para amar, uno para estar de acuerdo”

«Un matrimonio que cumplía cincuenta años de vida conyugal, como  cada día, desayunaban juntos y entonces la esposa pensó:
“Llevo cincuenta años sacrificándome sin comer la corteza del pan y comiéndome la miga, para que mi esposo se la coma puesto que le encanta, pero ya está bien, a partir de ahora esto va a cambiar pues a mí me gusta mucho más la corteza”

El esposo viendo que recibía la miga del pan y no la corteza como de costumbre, pensó:
“Llevo cincuenta años sacrificándome sin comer la miga del pan y comiéndome la corteza, para que mi esposa se la coma puesto que le encanta, y ahora por fin ella me la da con lo que a mí me gusta”». [Ver nota bibliográfica 1].

Moraleja: El principal problema en el matrimonio es el egoísmo, esto es, un conflicto de EGOS. Por lo que la solución es lo contrario: rendirse, ceder, aceptar, mirar por el otro/a, dar sin esperar recibir, valorar más que obligar, etc., etc., etc.

2 – CASADOS PERO… ¡FELICES!!!!

“Socorro, ¿contra quién me he casado?”

Puedo decir lleno de alegría y satisfacción que después e veinticinco años de vida conyugal, mi esposa Belén y yo tenemos un matrimonio PERFECTO. Ahora bien, cuando digo perfecto no quiere esto decir que ha estado ausente de problemas o que no vaya a tenerlos en adelante, no; nuestro matrimonio es un matrimonio RESTAURADO, esto quiere decir que hemos tenido problemas y conflictos grandes y muy grandes, y serios y muy serios. No, no hemos tenido un matrimonio fácil, pero eso todavía lo hace más perfecto.

Aun siendo ambos de cultura, tradición y confesión católica, ninguno éramos creyentes “nacidos de nuevo”. Mi mujer era católica practicante, educada en el seno de una familia de clase media/alta y acomodada de una burguesa zona de Madrid capital; mientras yo, educado en el seno de una sencilla familia de clase media/baja de un pequeño y modesto pueblo de la sierra de Madrid, un rebelde a toda tradición y cultura paterna o popular, naturalista idealista y practicante de todo lo que no fuera o se llamara Dios. Así nuestras vidas discurrían en caminos y propósitos tan distantes y opuestos como el sol y la luna.

Hasta que, cada uno por su lado, por situaciones, motivaciones y momentos muy diferentes, ella a los dieciséis años y yo a los treinta, llegamos a conocer y aceptar a Jesucristo como Señor y Salvador en nuestras vidas. Corría el año 1992 cuando nos conocimos en la misma congregación cristiana evangélica, Belén con veintidós años y yo con treinta. Después de un año y medio de novios nos casamos con todas las bendiciones y expectativas de nuestra común fe, pero no con la aprobación de nuestros respectivos padres que no compartían ni nuestra fe ni nuestra relación.

De esta manera comenzamos una nueva vida llena de amor y de ilusión, sin los apoyos paternos, pero si lo más importante, nos teníamos el uno al otro, y los dos a Dios y Su Palabra. La familia fue engrosando hasta tener cinco estupendos hijos (4 mujercitas y un hombrecito)  y otra jovencita adoptada con catorce años. Con el tiempo la relación con nuestros padres mejoró hasta restaurarse completamente, a pesar que les costó mucho aceptar nuestra religiosa forma de vida, y mucho más aun cuando decidimos renunciar a nuestros respectivos trabajos para dedicarnos en cuerpo y alma como misioneros primero, y pastores después.

Con estos preámbulos y vicisitudes, fueron pasando los felices, rápidos y prolíficos primeros años, pero lo peor estaba por venir, y no precisamente de fuera sino de dentro. Pero sigamos…

3 – ¡CAMBIO… O CORTO!

“Renovarse o morir”

Dicen que la vida cambia a las personas pero el matrimonio las cambia todavía más, y esto, precisamente, es la garantía del éxito, aceptar y asumir que las expectativas que teníamos el uno del otro deben adaptarse a la realidad de cada momento. ¡Renovarse o morir!… Esto es lo que, por lo menos a Belén y a mí nos ha ayudado a llegar a los veinticinco años de casados…

Antes de conocernos Belén me contó que ella le pedía a Dios tres requisitos, bueno mejor dicho cuatro para el marido que ella quería: Uno, que no dijera palabrotas. Dos, que no le gustara el futbol. Tres, que la cogiera en brazos. Y cuatro, que amara a Dios. Bien, parece que yo los cumplí puesto que llegamos a ser marido y mujer, pero ya que hablamos de cambios veamos cómo han cambiado algunas de estas cosillas….

Respecto a las palabrotas, casi no digo, joder alguna se me escapa porque es que hay mucho gilipollas suelto por ahí, perdón, se me escapo. Respecto al fútbol, casi no me gusta, pero como sé que Dios es seguidor del Real Madrid, le pido que vuelva Zinedine Zidane. Lo de coger a Belén en brazos, a mí me gusta pero es que como no la veo pues muchas veces no la encuentro, ¡no sé por qué! Bueno y respecto a Dios, pues a Dios necesito amarlo cada día más.

4 – CRISIS… ¿QUÉ CRISIS?

“Dejad de sufrir, si podéis”

• ¿HAN OÍDO HABLAR DEL CONFLICTO?

Los conflictos forman parte del matrimonio y de cualquier relación. Sin embargo, todos nos casamos con expectativas diferentes:

Que en nuestro matrimonio los conflictos van a ser mínimos.
Que el acuerdo es fácil de lograr.
Que el amor todo lo puede.
Que somos cristianos y Dios nos va a ayudar.
Que nosotros nos entendemos muy bien.
Que no hay diferencias que no puedan ser arregladas.
Que siempre lo logramos.

No está mal pensar de esa manera, está mal creer que no tendremos conflictos.  Los conflictos son parte del matrimonio.  Si no tenemos en cuenta esto nos podemos llevar una gran sorpresa.

DEFINAMOS QUÉ ES CONFLICTO: Desacuerdo, diferencia de ideas, intereses, valores, gustos. Situación donde dos o más individuos entran en oposición.  Es una situación real de la vida y va a aparecer muchas veces inesperadamente; Lo más importante es que cuando aparezca no nos derribe y la sepamos manejar; sobre todo que no nos coja a pie cambiado, es decir por sorpresa. [Ver nota bibliográfica 2].

• ¡NO DIGAS, DE ESTE AGUA NO BEBERÉ!

En estas andábamos Belén y yo, y la familia, y que los niños no paran de crecer (y de pedir, pobrecitos míos que encima casi no piden), y que si el dinero para arriba y que si el dinero para abajo y que Dios proveerá (y vaya si lo hace porque nada nos ha sobrado pero tampoco de nada nos ha faltado, que no es poco). Y el servicio ministerial (así se llama al trabajo en nuestros ámbitos religiosos) pues dándolo todo por aquello de  que, “De gracia recibisteis de gracia dad” (y bien que nos ha ido por cierto).

Dicho lo cual y no queriendo entrar en más detalles pues serían veinticinco años de detalles y no es el caso, puesto que el caso es la pareja, el matrimonio, dos personas que entre volando voy y volando vengo, lo que vuela es el tiempo; y de repente por aquello que dice el refranero: “Éramos pocos y la abuela se pone de parto”, voy yo y a mis 46 años me quedo ciego, porque a mí me gusta hacer bien las cosas, soy perfeccionista, y ya que estoy en plena crisis de los cuarenta pues hala aprovechemos y me meto en plena crisis de una enfermedad incurable, ¡dos por uno!.

Si algo estaba estable pues todo patas arriba, por lo menos para mí, porque aunque Belén se la pasa diciendo: “pobrecita de mí, tengo un marido ciego”, yo me la paso diciendo: “pobrecito de mí, yo soy el marido ciego”.

Pero vamos, que tampoco quiero entrar en más detalles porque aunque esto sí sea el caso, el caso es que esto puso a prueba mucho más allá de nuestras fuerzas nuestra relación, y no es que salieran chispas, es que vivíamos con un permanente traje de bomberos. Y cuando digo más allá, es para que cada uno saque sus propias conclusiones porque Belén y yo ya las sacamos, y por supuesto que para nada esto se lo deseamos a nadie. Ahora bien como también dice el popular dicho: “lo que no te mata te engorda” y salimos…más gorditos pero también más felices. Y en esto andamos, mejor que al principio. Y esto sí que es el meollo del asunto, y es que el asunto va de principios, así que sigamos…

• UNA CARRERA POR ETAPAS

En el matrimonio vamos a pasar por diferentes ETAPAS, nadie debe dudarlo, es una realidad. Todos tenemos que preverlo, “no tiremos la toalla antes de tiempo”. Dios es de procesos, Él nos lleva siempre por diferentes etapas para llegar a la meta. Hay unas más fáciles que otras, pero todas tienen cierto grado de dificultad. No vamos a negar que haya unas más suaves, más ricas que otras, como tampoco vamos a negar que en algunas vayamos a sentir que no lo podremos lograr y vamos a pensar “me rindo”. 

TODO MATRIMONIO PASA POR ETAPAS DE DOLOR Y DESILUSION. Todos entramos al matrimonio con expectativas básicas, como:

“Mi matrimonio va a funcionar y nunca va a terminar en divorcio”
“Vamos a ser fieles el uno al otro siempre”
“Vamos a lograr todas nuestras metas”
“Vamos a progresar y vamos a ser felices”
“Nuestro amor va a crecer más cada día” 

Es muy importante tener estas expectativas, las necesitamos para poder casarnos, pero es más importante aún saber que podrían no llegar a cumplirse y esto no puede desmotivarnos, debemos replantear, buscar las mejores alternativas y seguir. 

De igual manera que la vida de una persona está ligada a unas etapas, que queramos o no, están ahí y hay que aceptarlas., el matrimonio también tiene sus etapas. Así ESTAS ETAPAS ESTAN LIGADAS A:

– 1ª ETAPA – LOS GRANDES SUEÑOS DE LOS VEINTE:
Noviazgo, 2-3 primeros años de matrimonio
Despegando/Enamorado/OBNUBILADO
Bienvenido al maravilloso y fantástico y egoísta mundo del amor ciego

– 2ª ETAPA – LAS DESILUSIONES DE LOS TREINTA:
5-7 años de matrimonio
ATERRIZANDO. /tocando el suelo, abriendo los ojos, bajándose de la moto o cayendo del burro

– 3ª ETAPA – LOS DESCUBRIMIENTOS DE LOS CUARENTA:
10-15años de matrimonio
ASOMBRADO. /decepcionado
“Crisis de identidad, en medio de todo en medio de nada”

– 4ª ETAPA – LAS PROFUNDIDADES DE LOS CINCUENTA:
20-25años de matrimonio
MADUROS/realistas,
“Con los pies en la tierra y con el corazón en la cabeza”

¡¡¡Dos buenas noticias!!!: La primera es que los desánimos más grandes de un matrimonio a veces esconden los mejores beneficios. Y la segunda es que los desánimos no son eternos. [Ver nota bibliográfica 2].

5 – ¡ESTÁN LOCOS ESTOS ROMANOS!

“La historia nos demuestra que el hombre (y la mujer) no aprenden de la historia”

Francisco José Contreras escribe en un artículo publicado en el periódico digital “ACTUAL” lo siguiente:

––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––

«Rodney Stark  es uno de los más grandes sociólogos de la religión vivos: profesor en las universidades de Berkeley y Washington, sus libros han sido traducidos a todos los idiomas importantes. Preguntado en 2004 por su posición religiosa personal, se definió como agnóstico. En The Rise of Christianity  (1996), Stark propuso tesis histórico-sociológicas muy sugestivas sobre cómo una secta judía marginal pudo convertirse en tres siglos en la más importante religión de la historia y el fundamento de Occidente.

«La ventaja demográfica del cristianismo primitivo–que terminaría convirtiéndose en religión mayoritaria en el siglo IV- parece haber estado también muy relacionada con su ética sexual-familiar y con el estatus de la mujer.»

«…Pero otra de las razones por las que los romanos no procreaban era que no llegaban a casarse. La historia jurídica romana muestra una constante (y, por tanto, parece que infructuosa) obsesión del legislador por fomentar el matrimonio: en 131 a.C. el censor Quinto Cecilio Macedónico llegó a proponer su obligatoriedad; Augusto impuso sanciones a las mujeres que no se hubiesen casado a los veinte años de edad y a los varones que no lo hubiesen hecho a los veinticinco. También se intentó promover la natalidad: Julio César ofreció tierras en el año 59 a.C. a los padres de tres o más hijos. Pese a este esfuerzo legislativo, parece que muchos hombres preferían mantenerse libres de los lazos del matrimonio y la paternidad. En una cultura amorosamente permisiva (para el hombre, no para la mujer), los varones podían satisfacer sus necesidades sexuales recurriendo a esclavas, a prostitutas o a la homosexualidad»

Pero, por supuesto, todo esto son batallitas de una humanidad ignorante y pre-ilustrada, de las que no podemos extraer enseñanzas útiles. ¡Nosotros vivimos en el siglo XXI, faltaría más! [Ver nota bibliográfica 3].

«Es mejor ser dos que uno, porque ambos pueden ayudarse mutuamente a lograr el éxito. Si uno cae, el otro puede darle la mano y ayudarle; pero el que cae y está solo, ese sí que está en problemas. Del mismo modo, si dos personas se recuestan juntas, pueden brindarse calor mutuamente; pero ¿cómo hace uno solo para entrar en calor?

Alguien que está solo, puede ser atacado y vencido, pero si son dos, se ponen de espalda con espalda y vencen; mejor todavía si son tres, porque una cuerda triple no se corta fácilmente» (Eclesiastés 4: 9-12 NTV)

¡¡¡HASTA PRONTO AMIGOS!!!  

––––––––––––––––––––––––––––––

[NOTAS BIBLIOGRÁFICAS]

Nota 1. CINCUENTA AÑOS. Tomado del libro: “Erase una vez… Cuentos de sabiduría para tiempos revueltos”, de César Vidal, Editorial Edaf.

Nota 2. Tomado y adaptado del estudio: “Sólo para casados… Novios siempre novios”, por Andrés Corson, pastor de la iglesia “El lugar de Su Presencia”.

Nota 3. Texto extraído de la publicación: “Por qué triunfó el Cristianismo”, por Francisco José Contreras, en Actual, el 03 de enero de 2018

––––––––––––––––––––––––––––––

Sigue leyendo la segunda parte de esta publicación:

25 AÑOS… NI MÁS, PERO TAMPOCO MENOS!!! – Parte 2 de 2 »DIOS LOS CREA… Y VAN ELLOS Y SE JUNTAN»


¿Te gustó este artículo?

Eres libre de compartir los contenidos de este blog siempre que cites al autor. El autor de este blog niega a cualquier persona o entidad de gestión de derechos de autor la autoridad de cobrar a terceros por reproducir los contenidos de este blog.

Comparte esta entrada en
  • Facebook
  • Twitter
  • Google Plus
  • Email

0 comentarios

Deja un comentario. Tu dirección de correo electrónico no será públicada.

Los campos necesarios están marcados con un asterisco.