CLAROS Y TRANSPARENTES: ANDES LO QUE ANDES, NO ANDES POR LOS ANDES

Seamos Claros… Y Transparentes.

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«Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra» (Salmos 121: 1-2)

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Y VAYAMOS POR PARTES…

«ALZARÉ MIS OJOS A LOS MONTES»

ALZARÉ LOS OJOS, alzar es levantar, poner por encima de algo; en este caso los ojos, mis ojos; y mirar, inquirir, indagar,  buscar esa ayuda no por cualquier sitio, en el suelo, en lugares por donde yo voy, ando, camino, me muevo, no, POR LOS MONTES.

Los montes son esos lugares altos, cercanos o remotos, a veces rodean el lugar donde vivimos, o a veces los buscamos fuera, muy fuera, lejos, muy lejos… porque nos inspiran algo fuera de lo cotidiano, fuera de nuestra rutina, o porque nos ayudan a evadir la simpleza o mediocridad de nuestras vidas… o de  lo que nos aplasta, aprisiona, subyuga, esclaviza, encarcela, o también de lo que nos cohíbe, anula, niega, ignora, apaga, eclipsa o impide que seamos nosotros mismos… de aquellas cosas que nos dicen “No tienes derecho a, o no te mereces esto o aquello”.

Mientras que esos inspiradores y místicos montes nos gritan: “¡¡¡Aquí está la libertad, escapa, ven, ven, te mereces todo, tienes derecho a todo, deja todo y ven, desde aquí todo es diferente, y si no es aquí, por lo menos por aquí podrás escapar, escabullirte… huir del mundanal mundo, del ruidoso ruido, de la famosa fama, del anónimo anonimato, de las rápidas prisas, de la competitiva competencia, del absurdo absurdo, de la loca locura, de la cuerda cordura… y ser tú mismo, por fin ser tú mismo, y nadie más ni nadie menos que tú mismo!!!”

« ¿DE DÓNDE VENDRÁ MI SOCORRO?»

SOCORRO es auxilio, salvación, ayuda en alguna situación o circunstancia desesperada.

Pero no solo esto, también puede significar conseguir una solución, un apoyo, una idea u ocurrencia, algo que nos permita salvar algún obstáculo o impedimento, o acceder a una posición mejor, o conseguir algún logro o mejora en equis área, etc., etc., etc.

La pregunta del millón es, ¿entonces, de dónde VENDRÁ este socorro?

«MI SOCORRO VIENE DE JEHOVÁ QUE HIZO LOS CIELOS Y LA TIERRA»

¿Vendrá de algún alto monte, o de alguna profunda garganta, o de algún ilimitado horizonte…?

¿O de la tierra, de lo más profundo de la tierra,, de más allá de la tierra; o del mar, de más allá del mar, de lo más profundo del mar; o del cielo, de lo más profundo del cielo, de más allá del cielo?

¡No! Mi socorro no vendrá de ninguna de estas cosas, no, MI SOCORRO VENDRÁ DE JEHOVÁ QUE HIZO todas estas cosas, LOS CIELOS Y LA TIERRA.

De más está decir que tampoco mi socorro vendrá de ti o de mí, porque a ti o a mí también nos hizo Jehová, lo creas o no lo creas, lo veas o no lo veas.

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Espero haber sido claro… y transparente.

“En general, los hombres juzgan más por los ojos que por la inteligencia, pues todos pueden ver, pero pocos comprenden lo que ven’” – (Nicolás Maquiavelo)

Hasta aquí solo palabra de hombre, a continuación SOLO PALABRA DE DIOS…

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«Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra» (Salmos 121: 1-2 – LA BIBLIA Versión RVR60)


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