“NI SON FELICES, NI SON FIESTAS, NI ES NAVIDAD”. MANDA NARICES… PERDÓN, MANDA “BUENOS DESEOS

Sí, lo reconozco y no lo siento… soy uno más de los detractores, de la navidad no!!!, del llamado “espíritu de la navidad”
A continuación “copio y pego “ un artículo que expone muy bien sobre todo, uno de los frutos del tan cacareado “espíritu de la navidad”, el consumismo.

Que, aunque grave no me parece lo peor, puesto que al final el consumismo es lo que es, consumir; y busca eso, consumidores.

¡Que para ello tiene que pisotear apasionadas y arraigadas costumbres y tradiciones, no importa!, ya tenemos asumido que “el fin justifica los medios” y al fin y al cabo este afán consumista se repite sin tregua los trescientos sesenta y pico días del año. Y si nó echamos mano de las modas, y ya! arreglado.

 

No, insisto esto no es lo peor… ni tampoco porque “abre el melón” del eterno debate, “Capitalismo vs Comunismo”, el Señor me libre!… como diría un creyente.

 

Digo que me parece muy grave porque es un problema espiritual con repercusiones espirituales, por cuanto traspasa el gran principio bíblico de que “NINGUNA VERDAD PROCEDE DE LA MENTIRA”, y si sabemos que el diablo es “el padre de las mentiras”, pues “blanco y en botella”.

 

Otro argumento es lo de que, “Por sus frutos los conoceréis” y, como digo en el título

“Ni acaban en felices, ni son fiestas, ni es navidad”…

 

Por ejemplo es un ejemplo, o “para muestra un botón”:

Jesús no nació en diciembre, ni era invierno, ni nació en un pesebre, no había ni vaca ni burro, los tres reyes magos no eran tres, ni eran reyes, ni eran magos, ni se llamaban Merchor, Gaspar y Baltasar;

entre otras cosas se celebraba en Jerusalén un gran evento religioso llamado “Sucot” la fiesta de los “Tabernáculos”, o fiesta de “las Enramadas”, una de las tres más grandes fiestas solemnes. Donde se llamaba a toda la nación de Israel a una “Santa Convocatoria”; ocasión que aprovechó el rey Herodes para hacer a la vez un gran censo nacional, de aquí la gran cantidad de gentío que había en Jerusalén y en los pueblos de los alrededores, como Belén.

Es raro que José y María no encontraran alojamiento en un pueblo pequeño de donde ellos eran oriundos y todo eran familiares y amigos. El texto bíblico nos narra específicamente, que no encontraban un lugar donde alojarse.

En el hebreo la palabra “SUCA” viene de “Sucot”, y se traduce por “enramada, o estructura de madera ligera transportable”, algo así como una pequeña cabañita que solían preparar pegada o por lo menos muy cerca de las viviendas. Esto se hacía y aún se hace, para cumplir el mandato dívino, de mantener vivo el principio de temporalidad de la vida humana en la tierra, y ciertamente su fragilidad, además de la esperanza de una verdadera vida por venir como es la “Vida Eterna”.

Todo parece indicar que las posteriores traducciones griegas y gentilicias adaptaran este nombre digamos de “cabaña” por el de “posada o pesebre”.
Esto en el ámbito bíblico o cristiano, porque si hablamos de “Papá Noel, Santa Claus, los renos, el árbolde navidad, las luces, los regalos, los buenos deseos, etc etc etc… que no tienen nada que ver con el nacimiento de Jesús, el temita tiene “mucha tela que cortar”; pero creo que por el momento ya hay mucho para reflexionar, y en este artículo, como dije antes ya se expone muy bien algunos “sinsentido de estas fiestecitas.”
(pd: Ah!, que conste que a mi parecer, el autor tropieza también él mismo, en la misma piedra humanista de “los buenos deseos” y de las buenas intenciones de las narices. ¿Será que al final este “espíritu navideño” es el más astuto de todos los animales de la jungla humana?

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EL JUDÍO MÁS FAMOSO DEL MUNDO

por José Ignacio Rodríguez

“En estas fechas tan señaladas, como a muchos les gusta definir, asistimos a una transformación social en la cual prima las frases edulcoradas con buenos deseos de paz, amor y prosperidad. Todo parece indicar que los amargados de la vida se hacen dulces y que los despreocupadamente dulces se dulcifican tanto que se hacen empalagosos. Si amigos, lo habéis acertado, ya estamos en Navidad.

La Navidad es una época del año en la cual los hombres de buena voluntad se dejan ver mucho más que en el resto del año. Todos se sonríen y se dan palmaditas en la espalda como si fueran grandes amigos del alma. Los jefes se vuelven menos exigentes y las cálidas luces inundan de luz los lugares más oscuros y lúgubres de nuestras ciudades.

Todos festejan la llegada del famoso señor gordito con pelo y barba blanca que nos traerá regalos, muchos regalos, que nos harán felices. Algunos lo llaman Papá Noel, otros Santa Claus y otros sencillamente Santa, que suena más amistoso. Un Papá que nos dará todo lo que pidamos por haber sido buenos chicos en el año. Los ilusionados niños pedirán y pedirán tantos juguetes que algunos papás, de los de verdad, se las verán y se las desearán para satisfacer el apetito consumista de sus vástagos ¡Qué bonita y tierna es la Navidad!

El consumo aumenta a niveles nunca jamás soñados y los comerciantes se frotan las manos ante la avalancha de consumidores ávidos de comprar, de adquirir y de regalar. El espíritu navideño inunda los corazones de los consumidores que

arrasan los comercios, cual marabunta consumista, para conseguir el último juguete que ha salido al mercado. La moda es la moda también en los regalos navideños.
Un poco más tarde llegarán también los famosos “Reyes Magos” que nada tienen de magos, que no eran tres y que no se llamaban Melchor, Gaspar y Baltasar ¿Qué cómo lo sabemos? Leyendo la Biblia se aprenden muchas cosas. Continuamos con la dulce historia de la Navidad. La competencia entre Papá Noel y los mal llamados Reyes Magos por entregar más regalos y más grandes, importante que los regalos sean muy grandes, marca el ritmo de las Navidades que concluirán con el fastuoso Fin de Año.

La fama de estos fantásticos personajes, con el poder sobrenatural de sacar regalos de la manga, se superpone a la fama del judío más famoso de la historia ¿Albert Einstein? Bueno también es uno de los judíos más famosos, pero nos referíamos a Jesús más conocido en Israel por su nombre hebreo de, “Yashua”.

Todo parece indicar que en el fondo la Navidad es la celebración del nacimiento de un niño judío que cambiaría el curso de la historia con sus regalos de santa sabiduría. Ya sabemos que esos regalos no son tan deseados como los que nos dejan Santa Claus y los “Reyes Magos” pero es lo que tiene ser un niño judío que no viene con un pan bajo el brazo.

Felices fiestas a todos los hombres de buena voluntad que recuerdan al verdadero personaje histórico que nos enseñó a “amar al prójimo como a uno mismo” un regalo que nunca pasará de moda.”

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