CORRE CORRE QUE TE PILLO!!!

Un pequeño niño un día se enojó mucho con su mamá, y decidió fugarse de su casa. Así que, se montó en su triciclo y comenzó a pedalear furiosamente por la acera. Un hombre que lo vio le preguntó: -Pequeño, ¿Qué estás haciendo?

El niño contestó: -Estoy huyendo de mi casa…

Y el hombre le dijo: -Bueno, si es que estás huyendo, ¿Por qué estás dando vueltas y más vueltas alrededor del bloque?

Y el niño le contestó: -Porque mi mamá me tiene prohibido cruzar la calle.

–––

Con esta enternecedora y graciosilla historia regreso después de un tiempo donde me he tomado precisamente eso, un tiempo, para dejar de pedalear en este mundo del CORRE CORRE, de querer estar al día de lo último, donde lo de hace cinco minutos ya es antiguo y pasado de moda. El CORRE CORRE de que si no me conecto a la red me estoy perdiendo algo transcendental y sublime. El CORRE CORRE de que la tecnología va tan rápida que si no leo la ultimísima información de hace cinco minutos, soy poco menos que un retrasado social. El CORRE CORRE de las modas, del postureo, de lo más in, y de lo on-line para no quedarme off-line. Vamos para que el tren del último grito virtual no me deje en el andén del horroroso silencio digital.

A veces esta famosa “ventana virtual” que nos abre un mundo de posibilidades de información, de entretenimiento y de relaciones, me hace sentir como el avestruz que mete su cabeza en un agujero y evade neciamente la realidad que le rodea, si, a veces me da la sensación que cuanto más quiero estar enterado de todo, de menos me entero.

En la anterior entrada que solamente era un saludo para recordarte que todavía ando por aquí, me comprometí en darte una explicación de por qué había estado más de un mes sin publicar nada. Pues bien el motivo es sacar la cabeza de las redes sociales y respirar un poco, y aunque sea tirar piedras en mi tejado, es lo que también te recomiendo que hagas tú de vez en cuando.

No digo que lo dejemos pero sí que descansemos un rato, y levantemos la vista de nuestra inseparable tirana y pequeña “caja tonta” y mirar a nuestro alrededor, a la realidad que nos rodea, lo que está más o menos en un radio de cinco metros alrededor nuestro, familia, amigos, vecinos, a los coparticipantes de nuestras cotidianas y rutinarias andanzas diarias, e incluso sin ir más lejos, de nosotros mismos. De aquello que podemos ver, tocar, oler, oír, besar, abrazar, con nuestros propios ojitos con nuestras propias manitas y con nuestros propios sentiditos que para eso los tenemos (los que tengamos). Vamos que un bañito de realidad de vez en cuando no pasa nada, y a lo mejor hasta nos viene bien.

El emperador romano Augusto constantemente decía  a sus ayudantes: “Apresúrate lentamente”. Y también: “Caminad lentamente si queréis llegar más pronto a un trabajo bien hecho”. Benito Pérez Galdós  cuenta en sus episodios nacionales que un día Fernando VII se encontraba acompañado de su ayudante momentos antes de asistir a una importante reunión; influido por el nerviosismo de querer vestir al monarca a toda prisa el ayudante no atinaba a realizar correctamente su tarea, por lo que el rey le espetó: “ Vísteme despacio que tengo prisa

Pues este tiempecillo/bañito me he dado yo, y no voy a dejar de hacerlo de vez en cuando y de tanto en tanto, y te aconsejo que tú también te lances a la piscina de tu propia vida que al fin y al cabo es la tuya. Eso sí, cógete el flotador de la Palabra de Dios y a nadar que son dos días. El gran sabio, inteligente y próspero rey Salomón nos instruye sobre la fuente de la sabiduría y del conocimiento, nos dice:

«Porque en la mucha sabiduría hay mucha molestia; y quien añade ciencia, añade dolor»

Y: «Porque al hombre que le agrada, Dios le da sabiduría, ciencia y gozo; mas al pecador da el trabajo de recoger y amontonar, para darlo al que agrada a Dios. También esto es vanidad y aflicción de espíritu» (Eclesiastés 1: 18, y 2: 26 RVR60).

Tampoco es moco de pavo el tremendo diagnóstico del profeta Daniel que pareciera tener conexión con el futuro al escribir hace 2500 años las siguientes palabras:

«Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará» (Daniel 12: 4 RVR60).

Aquí te dejo estos tres refrescantes y bíblicos manguerazos para que  te des un buen chapuzón de tiempo con Dios, contigo mismo y con los demás, sabiendo que no te estás perdiendo nada y si ganando mucho.

Por cierto el muchachito en cuestión creía que corría y corría buscando una fantasiosa libertad, cuando en realidad lo único que hacía es dar vueltas y vueltas alrededor de unos límites impuestos por su madre.

¿No seremos así de simples y graciosillos los hombres creyendo que corriendo mucho llegaremos antes a un sitio que ni siquiera sabemos cuál es? ¿No será mejor dejar de pedalear o por lo menos pedalear un poco más despacio?

¿No será Dios como esa madre que ha marcado unos límites donde la autoridad de su palabra no nos deja ir más lejos, por mucho que queramos o por mucho empeño o esfuerzo que pongamos en traspasar lo intraspasable o alcanzar lo inalcanzable? ¿No será que corremos y corremos queriendo conseguir algo y en realidad corremos y corremos para que algo no nos pille?

Hasta pronto, y si tardo un poco más pues ya sabes he sacado la cabeza un rato de mi agujero virtual para darme una vueltecilla con mi “Ferrari/triciclo”. ¿Y tú qué, te apuntas a echar una carrerilla conmigo? ¿A qué te gano? 😣💪✌️


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