HABLANDO DE “PAZ”… ¡DÉJAME EN PAZ! – Parte 1 de 2

(La próxima el año que viene)

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«EL QUE NO TIENE NAVIDAD EN SU CORAZÓN NUNCA LA ENCONTRARÁ

DEBAJO DE UN ÁRBOL» – Roy L. Smith

«Que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán».
(1 Tesalonicenses 5: 3)

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LA CIENCIA DE LA “PAZ”: LA PACIENCIA.

«¡Gloria a Dios en las alturas, Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!». (Lucas 2: 14)

Dicen que hay tres cosas que si las tienes debes darle gracias a Dios: “Salud, Dinero y Amor”, y no deja de ser muy cierto. Ahora bien, estas tres cosas las cuales serían un indicativo de calidad de vida quedan incompletas como podemos comprobar en estos días que nos ha tocado vivir, cuando LA PAZ BRILLA POR SU AUSENCIA. No tener paz es un inquietante asunto, como poco nos debiera dejar intranquilos.

Ahora bien, esta palabrilla mágica, que de tanto repetirla pierde su significado hasta el punto que me acaba resultando cuanto menos empalagosa, porque de tanto hablar de PAZ, PAZ y más PAZ, al final acabamos perdiendo la PAZ, porque tener PAZ no es hablar de PAZ.

“PAZ” EN MEDIO DE UNA TORMENTA… DE IDEAS!

«La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo». (Juan 14: 27)

“SI QUIERES LA PAZ PREPÁRATE PARA LA GUERRA”, dicen realistas, prácticos, belicosos y beligerantes países y empresas vendedoras de armas…

“PAZ Y AMOR… HAZ EL AMOR Y NO LA GUERRA”, decían los pacifistas, estupefacientes y vociferantes hippies de los rebeldes años sesenta…

“PAZ Y SEGURIDAD”, enarbolan clarividentes y politizadas campañas mediáticas de pacíficas naciones y gobernantes, que invierten tangentes y millonarias sumas de dinero en altruistas ONGs e hinchadas y globalizadas instituciones público-privadas, que se quedan solo en eso, en los medios y que nunca llegan al fin, generando, generalmente, todavía más caos, más injusticias y más inseguridad.

“NOCHE DE PAZ, NOCHE DE AMOR”, cantan populares y tradicionales villancicos navideños mientras las entrañables y fraternales reuniones familiares, después de unas copas y del turrón sacan antiguos pelillos a la mar y se convierten en desmelenadas y traumáticas discusiones hermano-paterno-filiales…

¿Y qué de los beligerantes y cansinos anuncios y proclamas, luces y sombras de “PAZ Y PROSPERIDAD ENTRE LOS PUEBLOS Y CULTURAS DE “BUENA VOLUNTAD”? Mientras nuestros niños y jóvenes pierden sus virginales cuerpos en desenfrenadas orgías de sexo sin límite y sin género, que resultan en abortos, en traumáticas y amargas relaciones rotas; cuerpos muertos y mutilados tirados en las carreteras y en los hospitales por causa del alcohol y de las drogas. Divina y mágica evasión de la realidad que promete felicidad, libertad y placer, sin la sospecha que es el maldito dinero lo que mueve y promueve su distribución, al amparo de patéticas leyes que no amparan, infladas palabras políticamente correctas que solo postulan y posturean votos hacia el poder.

¡Ah!, casi me olvido del abismal vacío que dejan intensos pero insulsos “buenos deseos de PAZ y felicidad”. Tradición que se convierte en traición de tan altruistas y buenistas intenciones de que algo bueno pasará, como por arte de magia de un simpático y gordinflón espíritu generosamente dadivoso que, a modo de genio de la lámpara maravillosa, actuará solo por el hecho de sentirlo y desearlo de todo corazón. Pero que lo único que pasa es el tiempo y la creciente frustración de tan fantasiosos deseos

ME ESTOY IMPACIENTANDO ¿QUÉ NARICES ES LA “PAZ”? 

«Estas cosas os he hablado para que en mi tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo». (Juan 16: 33)

La PAZ, ay la ¡PAZ!… La PAZ no puede ser una tan efímera ilusión, o un tan bienintencionado sentimiento, ni siquiera puede ser una acción motivada por una justificada intención o por una biempensante emoción, no! La PAZ no es vivir como el avestruz que para no ver la realidad esconde la cabeza en un agujero, algo así como la falsa calma en el “ojo del huracán”, no, esto tampoco puede ser la PAZ!

Ni siquiera las guerras pueden SER la ausencia de la PAZ, sino la consecuencia de que no haya PAZ; y aún menos la PAZ es la ausencia de problemas, sino la consecuencia de enfrentar o no, estos problemas. Pero… entonces… ¿cuál es el problema, dónde está el problema?, entonces… ¿por qué hay guerras, por qué siempre ha habido guerras, y todo parece indicar que siempre las va haber entre los hombres?

UNA FRESCA, “APACIGUADORA” Y NAVIDEÑA OPINIÓN.

«Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz». (Isaías 9: 6)

Tranqui, que poco a poco nos vamos acercando al quid de la cuestión, pero antes volvamos al tema de la famosa PAZ navideña, entre tanto turrón, mazapán, peladillas y roscones (que ya estoy hasta los co…dos) ¿cómo se come el indigesto tema de si la Navidad es simplemente una consumista, oportunista o interesada fábula. O por el contrario, es una fiesta solemne establecida por Dios manteniéndose fiel a sus orígenes bíblicos que rememoran el nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios, en un pesebre de la aldea de Belén de Judea, allá por el Israel de los judíos; y que no tiene nada que ver ni por las fechas (diciembre vs. septiembre), ni por las fiestas (nórdicas vs. orientales), ni por la persona (un frágil y mimado bebé vs. Jesucristo el PRÍNCIPE DE PAZ)?

Veamos para esta guisa una interesante entrevista a un mediático personaje, famoso en estos días. {1. Ver fuente}

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Entrevistamos un personaje que ha ganado popularidad estas fechas de finales de año, que se conoce con diferentes nombres, como: Santa Claus, Papá Noel, San Nicolás, entre otros.

La siguiente es una entrevista fabulada que logramos hacerle a Santa Claus.

Ante la cercanía de la fiesta llamada «Navidad» por gran parte del mundo, quisimos conversar con un personaje que ha ganado popularidad durante estas fechas de finales de año, religioso que se conoce con diferentes nombres, tales como: Santa Claus, Papá Noel, San Nicolás, viejo pascuero, entre otros.

De esta manera inició Santa Claus su conversación con nosotros:

– Agradezco mucho esta valiosa oportunidad de expresar mi preocupación por lo que han hecho conmigo en el mundo y de como vienen explotando mi imagen sin siquiera yo autorizarlo, especialmente porque lo que dicen y hacen no es verdad. He tratado de hablar con otros medios de comunicación, pero por no convenirles mi aclaratoria, dado que la mayoría de sus ingresos publicitarios giran en torno a mi figura, no me han dado la oportunidad de expresar mi opinión

– Pregunta: ¿Acaso hay una especie de sesgo mediático en torno a usted?

– Respuesta: Evidentemente. No les conviene decir la verdad porque dejarían de percibir jugosos ingresos a costa de mí.

– Pregunta: Santa, de usted se dice que fue un personaje que formaba parte del antiguo mito solar del solsticio de invierno al que el cristianismo ligado a Roma tuvo que maquillarle con la figura del obispo cristiano de origen griego llamado Nicolás.

– Respuesta: Así es, viví en el siglo IV en Anatolia, en los valles de Licia (en la actual Turquía). Lastimosamente muchos que se hacían llamar cristianos en la Edad Media, pero en realidad eran de la religión romana, comenzaron a venerarme, que es igual a honrarme o a idolatrarme, al extremo de que aún hoy se conservan reliquias mías en la basílica de San Nicolás, en Bari, Italia.

– Pregunta: ¿Y eso qué tiene que ver con la Navidad y los regalos?

– Respuesta: Bueno, verás, en la antigüedad, en Roma, se realizaban fiestas a mitad de diciembre en honor a Saturno, al que los griegos llamaban Cronos, y al final de estas los niños recibían obsequios de todos los mayores. Eso se fue haciendo una tradición en varias naciones de Europa, a la par, que varios siglos después que los apóstoles establecieran el fundamento de la fe en Jesucristo, a Roma se le ocurrió tapar la fiesta pagana del «Sol Invicto» que celebraban del 24 al 25 de diciembre a medianoche, con el supuesto nacimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

No sabes la vergüenza que me da con mi Rey y Señor Jesucristo, porque ni Él nació el 25 de diciembre a las 12 de la medianoche ni yo tengo nada que ver con lo que dicen de mí acerca de la Navidad. Lo que más pena me da, es a la gran cantidad de niños que engañan en torno a la figura, cuando en realidad son sus padres o familiares quienes les regalan; eso, si tienen dinero, porque a los niños pobres no les visita Santa Claus, y esa es otra dolorosa mentira, porque yo nunca he sido así, mi pasión son los pobres. Es duro ser el objeto de un gran engaño; una gran estafa, pues.

– Pregunta: ¿Sí? ¿Y acaso Jesús no nació el 25 de diciembre?

– Respuesta: ¡No, por favor! Si eres entendido de la Biblia podrás calcular desde el anuncio a Zacarías acerca del advenimiento del profeta Juan, al que llamaron «el Bautista», hasta el anuncio a María de la venida de nuestro Rey y Cristo: Jesús; nuestro Señor nació durante la Fiesta de los Tabernáculos ordenada por el Altísimo a Israel, la cual se celebraba entre finales de septiembre y octubre (la imprecisión obedece a que el calendario judío o lunar es diferente al nuestro que fue implantado por Gregorio, en Roma); recuerda lo que dice el evangelio del apóstol Juan, que  

 «Aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros…» (Juan 1:14); o lo que es igual a que «aquel Verbo se hizo tabernáculo, y habitó entre nosotros».

Dios Hijo descendió y se vistió de humano, fue el Tabernáculo de Dios entre los hombres, como dice el profeta Isaías que Él es «Emanuel», que significa «Dios con nosotros». Nuestro Padre celestial es tan perfecto que hizo nacer a su Primogénito, el Tabernáculo de Dios, durante la Fiesta de los Tabernáculos. Si buscas en la Biblia sabrás de qué se trata esta significativa fiesta ordenada por Dios.

Entonces, ni Jesús nació el 25 de diciembre ni yo existo y menos reparto juguetes por el mundo. Pienso que seguir manteniendo esta farsa además de ser un grave pecado, está creando un clima desilusionante a millones de niños en el mundo que son víctimas del mercadeo decembrino donde mi imagen, muy irreal y distorsionada, por cierto, está haciendo ricos a muchos mientras otros se dejan seducir por  

 Mammón y el consumismo.

– Pregunta: ¿“Mammón”?

– Respuesta: Sí, “Mammón”, el dios o señor de la riqueza; pero de la riqueza falsa y mal habida, la riqueza opulenta y carente de Dios.

Mira, si quieres saber más del mito que gira en torno a mi persona nada más basta que visites la página www.mikipedia.org y escribas, y verás todo lo que se dice de mí y cómo una mentira pagana fue tomando cuerpo hasta el límite de echar a Jesucristo del centro del universo como nuestro único Rey, Señor y Salvador sustituyéndole por un mito y fábulas en torno a este humilde servidor.

Ya ves por qué me da tanta vergüenza con nuestro Dios. Aunque Jesús no nació el 25 de diciembre, se supone que es Él quien debe ser honrado y adorado, pues fue su nacimiento el que dio cuerpo a la Navidad, la primera Navidad. Hoy me exaltan a mí y lo desaparecen a Él por el puro interés de una sociedad mezquina que prefiere el mito y la mentira de Santa Claus, antes que la verdad de Cristo; que, por cierto, si no nace en el corazón de cada quien, como aquella primera y única Navidad, y lo hacen su único Señor y Salvador jamás podrán ser salvos.

– Pregunta: Es decir, ¿una fiesta de cumpleaños sin el cumpleañero?

– Respuesta: No lo has podido decir mejor. Hoy como aquella primera Navidad no hay lugar para Jesús en ninguna posada; y después de su muerte y resurrección que nos trajo perdón y vida eterna, Él anda buscando corazones en donde nacer para que «su paz que sobrepasa todo entendimiento guarde nuestros corazones y pensamientos en Cristo Jesús», tal y como lo escribió el gran apóstol Pablo a la Iglesia de Filipos.

– Pregunta: ¿Cuál es su mensaje final a la humanidad?

– Respuesta: Por favor, se los suplico, dejen de idolatrarme, yo fui un sencillo hombre que amó y sirvió a la causa de Cristo hace muchos siglos atrás. Ya paren el engaño, amé mucho a los niños mientras vivía en la tierra y me duele que los engañen y les alejen de Jesús; debe ser Jesucristo el motivo de nuestro gozo y festejo, no yo. Paren ya toda la tradición y el mito en torno a mí porque me avergüenzan ante Dios cada año, mientras que los más vivos se hacen ricos en mi nombre, que hasta ni creen en Jesús, nuestro «Rey de reyes y Señor de señores». Ni la Navidad fue el 25 de diciembre ni yo salgo a repartir regalos ese día… ¡Basta ya de repetir, como lo han hecho durante siglos, esta colosal mentira!

Entendido, muchas gracias por tu tiempo y esta importante aclaratoria que esperamos los lectores sepan apreciar…

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Estimado amigo, el año que viene la segunda parte… ¿no te lo pierdas!!! 😉

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Fuentes:

{1}. (Publicación en Evangélico Digital).

Santa Claus se confiesa: ‘Es a Cristo al que deben adorar no a mí

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Pulsa aquí para ir a la Segunda Parte de este tema:
HABLANDO DE “PAZ”… ¡DÉJAME EN PAZ! -Parte 2 de 2


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