HABLANDO DE “PAZ”… ¡DÉJAME EN PAZ! -Parte 2 de 2

(Viene del año pasado)

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««Las únicas personas realmente ciegas en tiempo de Navidad son las que no tienen la verdadera Navidad en su corazón«. – Helen Keller

«Que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán».
(1 Tesalonicenses 5: 3)

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NO QUERÍAS “PAZ”, PUES TOMA DOS TAZAS… BUENO, MEJOR TRES!

«Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo». (1 Tesalonicenses 5: 23)

Lo siento, pero hay tres conceptos que debo tratar de encajar en este embrollo de la PAZ, asumiendo el riesgo y la más que probable sospecha que todavía lo enrede aún más, si es que a estas alturas, amado lector, no has perdido ya la paciencia.

– EL PRIMERO ES, “RECONCILIACIÓN”, Y SU DEFINICIÓN.

La reconciliación recupera las capacidades derivadas del perdón y la comprensión de los hechos y restaura las capacidades afectivas.

Es un proceso en el que las partes involucradas en un conflicto inician una relación que les lleva a una comunicación con reconocimiento y sientan las bases para un pacto tácito, espontáneo y voluntario de amistad.

Hablamos, en resumen, de aprender a vivir juntos otra vez

– EL SEGUNDO ES, “EQUILIBRIO”, Y SU DEFINICIÓN. 

Dejando al lado el término equilibrio dentro de su aspecto físico o material, más común y más obvio, veamos su significado dentro de  la espiritualidad  e inclusive en la psiquiatría, asociándoselo más con armonía.

En cuestiones relacionadas con la espiritualidad se utiliza como sinónimo de paz. Existen numerosas prácticas como el yoga, por ejemplo, que tienen como meta alcanzar el equilibrio emocional.

Para la psiquiatría tiene que ver con la estabilidad mental del paciente. Las terapias y tratamientos buscan establecer un equilibrio mental en casos de desvaríos, o trastornos ya sean leves o severos que afectan la psiquis de la persona o su relación con el entorno.

Sinónimos y antónimos de equilibrio

Sinónimos: Armonía, consonancia, contrapartida, contrapeso, igualdad, quietud, justicia, equidad, ecuanimidad, unidad…

Antónimos: Desequilibrio, inestabilidad, inquietud, injusticia, desenfreno, parcialidad, desunión…

– Y EL TERCERO ES, LA “VIDA ESPIRITUAL”, Y EL CONFLICTO.

No voy a entrar en detalles para no caer en dogmas, prejuicios y esquemas preestablecidos sobre el tema y relato que voy a exponer a continuación, de modo que he escogido plantearlo de la siguiente manera:

En algún momento, por algunas circunstancias, ocurrió un problema entre Dios y el hombre, y esto rompió  una estrecha relación de intimidad que el hombre y Dios mantenían. En esta relación, el rol de Dios, como Creador y Dueño de la Vida, sería de “PADRE ESPIRITUAL”, proveedor y protector del hombre; y el rol del hombre, como diseño y obra singular y exclusiva de Dios sería la de “HIJO ESPIRITUAL TERRENAL”, receptor y transmisor de toda instrucción y dirección divina hacia él mismo, hacia sus semejantes y hacia su entorno natural, es decir con todo el mundo mundial.

A través de diferentes y reiterados mecanismos Dios  dio el primer paso para reconciliarse con el hombre. El primero fue Dios mismo buscando al hombre para hablar de lo que había pasado, y el último y definitivo intento, Dios envío a su “ÚNICO HIJO CELESTIAL”, haciéndose “Hombre terrenal”, para que arreglase él mismo el problema, de una vez, y eternamente para siempre.

Dejando a un lado otros muchos intentos durante miles de años, decir que del primer intento el hombre se escondió de Dios para no asumir su responsabilidad, quedando a merced de las consecuencias, previamente advertidas por Dios para el hombre mismo y su entorno, que no es otra cosa que la interrupción de la vida espiritual o muerte espiritual, y como consecuencia la enfermedad y muerte natural o terrenal, en unos procesos de deterioro y degeneración morales, psíquicos y físicos. Y del último intento de reconciliación el hombre participó en primera persona en la muerte y sacrificio de un inocente que no tenía nada que ver en el conflicto entre los hombres y Dios, pero que él mismo sabía que era necesario para que el hombre definitivamente asumiendo su responsabilidad, las consecuencias antes enunciadas, fueran todas sobre el “HIJO DE DIOS”, y asunto zanjado.

Y en estas estamos, quedando la responsabilidad de cada hombre de forma personal e individual, en reconocer estos hechos, independientemente del tiempo que ha pasado y de si fueron nuestros padres terrenales directos, Adán y Eva, los verdaderos culpables de los mismos, , pero que como toda herencia genética recibimos los hijos de los padres, nos parezca justo o no; yo estoy tan calvo y soy tan guapo como mi padre y como mi abuelo por nombrar solo un par de aspectos muy evidentes  aunque hay muchos más, mejores y peores, y repito que se repite a rajatabla la mentalidad de mis genes genéticos (valga las rebuznancias y la patada al diccionario).

La famosa “PAZ o ARMONÍA INTERIOR” queda desequilibrada en primer lugar por la pérdida de la identidad, seguridad y protección divinas, generando como hemos visto el desequilibrio psíquico, mental y emocional, que a su vez provoca las también conocidas patologías psicosomáticas; disfunciones, males y daños con los cuales nos relacionamos con nuestro entorno más cercano, con nosotros mismos, con nuestros allegados, familiares, amigos y vecinos, y el más lejano, por medio de las redes sociales y del Internet de las cosas, con amigos cibernéticos.

Por último desde el comienzo de los comienzos hasta el final de los finales el hombre se ha buscado mil y una maneras de escurrir el bulto. Entre las más usadas e ingeniosas, destaca la de erigirse, él mismo, en dios, como centro, genio y figura de esta “corrida” (de toros) llamada “El Planeta azul”.

Otro invento, no menos desdeñable es la religión, donde nos inventamos toda una parafernalia de cosas que Dios ni ha dicho, ni ha pedido para arreglar el entuerto, y unos cuantos iluminados que se convierten en mediadores y portavoces de la voluntad celestial, y que, por cierto, Jesucristo dijo de ellos y de su estirpe,, “que “ni entran ni dejan entrar””, sean de la raza, sexo, condición, marca o modelo que sean, porque para esto los gustos y los colores no pintan nada.

Por si alguna de estas fallara, el hombre, en un acto de  prodigioso, portentoso y orgulloso ingenio, se echa un amiguete, que, con pomposa, elegante y soberbia astucia, le incita, azota, enreda, carcome y manipula para que echando mano del poder, del dinero, de lo que se ve y de lo que no se ve, de lo que está escrito y de lo que no está escrito el hombre cambie la Champions League con Dios por una partidita de cromos y estampitas, eso sí, tan en serio como si le fuera la vida en ello. De más está decir que dicho elemento no es otro que el inestimable y poco apreciado,  el diablo, llamado en la Biblia también como Serpiente Antigua o Satanás, el cual, desde las sombras, mejor dicho desde las tinieblas, es parte activa en que el hombre y Dios mantengan las distancias reglamentarias. Enredando, enrocando, enconando, y echando todavía más leña al fuego de la disputa cósmica, con diabólicamente divina astucia; y dimensionando y distorsionando aún más el sentimiento: – Pobre de mí que solo robé sin darme cuenta, y vaya la que se ha montado, total por una frutita de nada que ni siquiera Dios la come, como el perro del hortelano que ni la come ni la deja comer, este Dios sí que es un monstruoso, tirano, dictador que se merece toda mi ira, indignación y negación, puesto que no hay mayor desprecio que no hacer aprecio, porque este insigne y soberano,  embaucador y estafador llamado Dios,  se ha quedado con la mejor parte, y pobrecito de mí solo tengo toda la tierra para mi solito… y claro tengo derecho a resentirme, a amargarme, y a echarle toda la culpa a  Dios, y como mis escupitajos no llegan tan alto pues entonces me caen a mí y  a mis queridos hermanos humanos… y Dios partiéndose de risa allí arriba importándole un pimiento la muerte, la enfermedad, el dolor ajeno, las guerras, la maldad, la pobreza, la miseria, el hambre, la corrupción, los asesinatos, la violencia que Dios mismo, aunque claro, Él no existe, pero que con su intransigencia ha provocado por un triste arbolito de mierda, ¡no hay derecho! -…

Y dale que dale… y leña al mono-Dios que es de goma… que lo aguanta todo…

Y entonces digo yo que, ¿cómo es posible que el hombre con esta  podrida “paz” interior no solucione de una vez y para siempre todos los problemas ni siquiera con todas las buenas intenciones y buenos deseos del mundo de paz, de felicidad, de prosperidad, de amor, o de algún prometedor e hipotético futuro que vendrá como por casualidad o causalidad de un infalible método de la evolución que mira que lleva millones y millones de años y nada que no llegamos, lo miremos por donde lo miremos, a la perfecta y equilibrada sociedad humana, haciéndose evidentemente visible en todo lo que el hombre toca y retoca, (valga la re-redundancia)?

Así que dicho lo dicho, y como dice el dicho “cuanto más conozco a los hombres más quiero a mi Dios” yo me quedo con mi siquiatra de turno, la Biblia, en “PAZ… Y DESPUÉS GLORIA”…

LA “PAZ” ES AUSENCIA DE TINIEBLAS, O MEJOR DICHO, SI HAY TINIEBLAS ES PORQUE NO HAY “PAZ”

«Para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte; Para encaminar nuestros pies por camino de paz». (Lucas 1: 79)

« ¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros?

Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís.

Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.

¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.». (Santiago 4: 1-4)

Bueno pues aquí está el meollo del asunto, las guerras vienen de la ausencia de paz en el corazón del hombre, dicho de otra manera, las guerras en el mundo vienen de la presencia de envidia y codicia en el corazón del hombre. Y estas a su vez son la ausencia de la vida espiritual provocada por el orgullo del hombre que negando a Dios, impide que la paz que viene de Dios esté presente en su corazón…

« ¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente? 

Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.

Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.

Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones.

Afligíos, y lamentad, y llorad. Vuestra risa se convierta en lloro, y vuestro gozo en tristeza.

Humillaos delante del Señor, y él os exaltará.». (Santiago 4: 6-10)

Vaya aquí tenemos otra vez todos los factores/ingredientes de nuestra inquieta intranquilidad: Dios, el diablo, el pecado, el orgullo, el mundo, las guerras… pero también la solución… los mismos actores de mi anterior relato, pero con otra perspectiva, metiendo con insultante e incisiva nitidez, el dedo en la llaga del problema, aunque no sea políticamente correcta ni esté de moda.

Y PARA ACABAR EN “PAZ”, ALGUNAS FRASES DE PERSONAJES CONOCIDOS EN TORNO A LA “PAZ NAVIDEÑA”.

{2. Ver fuente}

«Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo». (Romanos 5: 1)

  “Las únicas personas realmente ciegas en tiempo de Navidad son las que no tienen la verdadera Navidad en su corazón” – (Helen Keller)

  Aunque Jesús hubiera nacido mil veces en Belén, pero nunca en tu corazón, la Navidad no tendría sentido para ti” – (Corrie Ten Boom)

  (Honraré la Navidad en mi corazón y procuraré conservarla durante todo el año” – (Charles Dickens)

  Sólo ha habido una Navidad, el resto son aniversarios” – (William John Cameron)

  ¡Cuántos observan el cumpleaños de Jesús! ¡Cuán pocos, sus enseñanzas!” – (Benjamin Franklin)

  El que no tiene Navidad en su corazón nunca la encontrará debajo de un árbol” – (Roy L. Smith)

)

  Este es el mensaje de Navidad: nunca estamos solos” – (Taylor Caldwell)

  No hay nada más triste en este mundo que despertarse la mañana de Navidad y no ser un niño” – (Erma Bombeck)

  Siendo niños dábamos gracias porque nos llenaban de regalos los calcetines por Navidad. ¿Por qué no agradecemos a Dios que llene nuestros calcetines con nuestros pies?” – (G. K. Chesterton)

«La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo». (Juan 14: 27)

Ya para terminar, te invito a que escuches la canción: “TIEMBLA” de Mosaic MSC en el siguiente reproductor, que te ayudará a reflexionar sobre este tema:


¡¡¡Hasta pronto amigos!!!  😉

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Fuentes:

{2}. (Publicación en Protestante Digital).

¡Feliz Navidad!

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Pulsa en el siguiente enlace para ir a la Primera Parte de este tema:
HABLANDO DE “PAZ”… ¡DÉJAME EN PAZ! -Parte 1 de 2


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