“HINNENÍ ISRAEL… HEME AQUÍ” – ¡¡¡nueva sección!!!

Con esta publicación comienzo una nueva singladura por mi blog con una sección que he llamado “HINNENÍ ISRAEL HEME AQUÍ”. ¿Qué por qué HINNENÍ, qué por qué ISRAEL, y qué por qué HEME AQUÍ? En primer lugar para presentarte una perspectiva muy muy interesante y reveladora sobre el papel fundamental de Israel en el mundo tanto secular como religioso; y en segundo lugar, pues te invito a que sigas  leyendo y luego me dices…

« Te levantarás y tendrás misericordia de Sion, Porque es tiempo de tener misericordia de ella, porque el plazo ha llegado. Porque tus siervos aman sus piedras, Y del polvo de ella tienen compasión. Entonces las naciones temerán el nombre de Jehová, Y todos los reyes de la tierra tu gloria; por cuanto Jehová habrá edificado a Sion, Y en su gloria será visto; habrá considerado la oración de los desvalidos, Y no habrá desechado el ruego de ellos.

Se escribirá esto para la generación venidera; Y el pueblo que está por nacer alabará a JAH, porque miró desde lo alto de su santuario; Jehová miró desde los cielos a la tierra, para oír el gemido de los presos, Para soltar a los sentenciados a muerte; para que publique en Sion el nombre de Jehová, Y su alabanza en Jerusalén, cuando los pueblos y los reinos se congreguen En uno para servir a Jehová» (Salmos 102: 13-21)

1. ¡ISRAEL! PERO…… ¿POR QUÉ ISRAEL?

¡UN MILAGRO!

Nicolás II, el último zar de Rusia, antes de su trágico final con su familia a manos de los revolucionarios rusos, tuvo una conversación con un misionero cristiano instándole a que le probara la existencia de dios mostrándole un milagro. El misionero le contesto: “ISRAEL”.

No quiero exagerar pero hay por lo menos un millón y pico de razones y evidencias que demuestran que Israel es un real, actual y constante milagro, trataré de ir presentando algunas en esta sección…

¡SOLO 4000 AÑOS!

En primer lugar hagamos un pequeño resumen de cuatro mil años de linaje bíblico del pueblo judío y de su tierra Israel.

Empecemos situando esta BENDITA TIERRA. Según la Biblia aquí empezó todo., en tierras mesopotámicas, en la región que ha venido a denominarse como “el creciente fértil”, una especie de media luna entre los ríos Éufrates y Tigris y, por tanto, llena de vegetación y de vida, lindando al sur con una inmensa extensión inhóspita como es el desierto arábigo. Esta estrecha franja Dios la estableció como la “Tierra Prometida”  y era un antiguo cruce de caminos que otras naciones siempre procuraron apoderarse de sus fértiles campos de grano, viñas y olivares.

Dicho esto, en segundo lugar tenemos que comprender cuatro términos que identifican a este pueblo y a esta cultura: Semita, hebreo, judío e israelita.

Del linaje de Adán y Eva desciende Noé, el cual  tuvo tres hijos, Sem, Cam y Jafet, de Sem descienden los pueblos semitas, la raza oriental. De Sem desciende Abraham que sale de la tierra de Ur de los caldeos. Hay que tener en cuenta que desde Adán y Eva hasta Abraham no existe el concepto hebreo o judío, Abraham da nombre a este término, origen  del pueblo hebreo o cultura hebrea,  para él y toda su descendencia. Su hijo Isaac, e hijo de este, Jacob también llamado Israel. Jacob tuvo doce hijos que formaron doce tribus que dieron nombre a los territorios de la tierra prometida y conquistada. Una de estas tribus, Judá, dio nombre al territorio de Judea y de aquí el término JUDÍO, que con el paso del tiempo y diferentes dispersiones (diásporas) fue absorbiendo al resto de las tribus, con Jerusalén como centro político, religioso y económico hasta su destrucción total por los romanos en el año 78 después de Cristo.

Desde ese momento se declaró en toda la cultura grecorromana (occidental) una mentalidad de odio, represión, animadversión y de eliminación de todo lo judío y de los judíos, conocido después como “antisemitismo” (de Sem) que llega aun hasta nuestros días, y de muy profundo calado en las religiones cristianas, tanto católicas como protestantes, promovido por una perversa doctrina llamada “Teoría del Reemplazo”.

Después de casi dos mil años y a pesar de su dispersión y estigmatización en medio de muchas naciones por todo el mundo, han vivido y prosperado manteniendo viva y latente su identidad y cultura judía (hebrea), aportando y participando en todas las áreas de la sociedad con grandes, geniales y eminentes  mentes y descubrimientos. Hasta que en el año 1948 resurge milagrosamente la nación de Israel y sus ciudadanos los israelitas, en el abandonado y desértico territorio de Israel, entonces colonia inglesa renombrada como Palestina, latinismo de Filistea o tierra de los filisteos. Antigua y extinguida tribu premosaíca pero no preabrahánica, puesto que fue Abraham quién tomó posesión de estas baldías y solitarias tierras después que su sobrino Lot escogiera las fértiles y pobladas tierras de Sodoma y Gomorra antes del famoso juicio divino. Nada quitaron a los pocos vecinos árabes que vivían en la antigua Judea y Samaria, abandonadas y despreciadas por el arcaico imperio otomano. Un idealismo joven, ilustrado, constructivo. Oleadas entusiastas se alejaron de los programas o abandonaron comodidades para arar en el desierto, secar pantanos y forestar entre las piedras. El progreso que produjeron atrajo a muchos egipcios y sirios. Es decir, no sólo hubo inmigración judía, sino también árabe, que siguió a la judía.

¡JUDÍO!

Sin este contexto o trasfondo hebreo es imposible comprender las Sagradas Escrituras, por lo que ahora con esta clara perspectiva, quiero exponer tres argumentos primordiales y fundamentales para un sano y correcto entendimiento bíblico:

Uno. Toda la Biblia, Antiguo y Nuevo Testamento, fue escrita por judíos, para judíos, en su tierra Israel.

Dos. Jesucristo y sus discípulos, los apóstoles, eran judíos, que vino a los suyos (los judíos) y sus enseñanzas están y son, siempre en un contexto judío

Tres. La Biblia se dirige y distingue a lo largo y ancho de toda su escritura, desde Génesis hasta Apocalipsis, a tres tipos de pueblos, naciones o gentes: “Israel” el pueblo elegido o escogido, “la iglesia” el pueblo adquirido o adoptado, y “los gentiles”, el resto de los pueblos o gentes. Es también importante considerar que la iglesia se nutre por medio de la gracia salvadora de Jesucristo, de los primeros y de los terceros.

2. ¿RAÍCES HEBREAS DE LA FE?

En primer lugar,  hacer notar que teniendo en cuenta que Martín Lutero, padre de la reforma protestante, que contribuyó con la inestimable obra de hacer accesible La Biblia a las personas comunes y corrientes y desarrollar una doctrina bíblica mucho más sana que la doctrina católica de donde él mismo había sido monje, fue tristemente continuista de un espíritu antisemita que impregno  todas las enseñanzas luteranas, afectando a todo el movimiento protestante. Pero que desde la aparición de Israel como nación se ha ido desarrollando un creciente y fervoroso movimiento proIsrael y projudío dentro de la comunidad cristiana protestante y evangélica, bajo el lema y visión, “Las raíces hebreas de la fe cristiana”.

Hacer notar también que De ninguna manera es mi intención promover algún tipo de judaización o proselitismo de la religión judía o del Judaísmo. Aunque es obvio mi afecto projudío y rechazo de todo lo antijudío, en ninguna manera me considero tampoco antipalestino, antiárabe, anti Islam, o por lo menos no más que anti Budismo, anti hinduísmo, anti-chino-ruso-africano-europeo-americano, etc.

Pero eso sí, en última instancia hacer notar  la importancia de entender revelacionalmente el lugar y el papel que Israel como nación y los judíos como pueblo, ocupan en el corazón de Dios, y en la tierra que Él les ha dado., Que SON clave determinante de la Restauración del mundo y de todos sus habitantes, así como factor de aceleración de la SEGUNDA VENIDA DEL MESÍAS DE, Y A ISRAEL:

La Biblia declara con total rotundidad en Juan 3: 16 que “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.«, entrando aquí todo EL MUNDO sin excepción, por condición, origen, cultura, etc., excepto los que se niegan a aceptar a Jesucristo como  Mesías, Señor y Salvador, puesto que para Dios solo existen tres tipos de personas: los que han creído, los que todavía no han creído, y los que nunca van a creer…que Jesucristo es el (único) Camino, (la única) Verdad y la (única) Vida, para que la voz de Dios ya no solo resuene desde los cielos sino dentro del corazón, cuando los hijos de Dios responden a SU LLAMADO con un -¡HEME AQUÍ!- y después con un -¡ENVÍAME A MÍ, YO IRÉ… por aquellos que vagan sin ti!-

«Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio, y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado; a quien dé cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo» (Hechos 3: 19-21)

3. HINNENÍ!… ¿POR QUÉ HINNENÍ?

¿DÓNDE ESTÁS?

Desde los principios de la creación, desde que hay cielos donde habita Dios y tierra donde habitan los hombres, hay una voz desde el cielo que clama hacia la tierra diciendo: -¿DÓNDE ESTÁS?-, esperando a su vez una respuesta desde la tierra hacia el cielo que diga: -¡HEME AQUÍ!-. Pero no fue esa la respuesta de Adán y Eva cuando pecaron:

«Más Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí» (Génesis 3: 9-10)

La primera consecuencia del pecado, esto es la desobediencia a Dios y a Su Palabra, es que el hombre quita los ojos del cielo poniéndolos en su ombligo, principio del egoísmo y egocentrismo. El hombre se esconde detrás de la autojustificación autoeximiendose de toda responsabilidad de sus actos culpando a otro y a otros. Evitando responder a la demanda de la voz de Dios que desde los cielos mira la tierra, pendiente y presto para dar solución a las necesidades de su creación:

«Porque miró desde lo alto de su santuario; Jehová miró desde los cielos a la tierra, para oír el gemido de los presos, Para soltar a los sentenciados a muerte» (Salmos 102: 19-20)

Esperando que alguien levante sus ojos al cielo, escuche a su creador y responda:

«Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí» (Isaías 6:8)

¡HEME AQUÍ!

“Hinnení” es el vocablo hebreo para “Heme aquí”. Cuando Dios en el cielo preguntó: -¿QUIÉN IRÁ POR MI para salvar al hombre perdido y corrupto?-, su hijo Jesucristo respondió: -¡HINNENÍ! (Heme aquí) YO IRÉ-.

Cuando Dios viendo la decadencia y los problemas en los cuales Israel, su pueblo escogido se metía, preguntaba: -¿QUIÉN IRÁ POR MI a este pueblo perdido y corrupto?-, hombres dispuestos a darlo todo y a perderlo todo, a ser perseguidos, y aun arriesgarse  a perder la propia vida, respondían: -¡HINNENÍ! (Heme aquí) YO IRÉ-

-¡HINNENÍ Israel Heme aquí!- es también mi respuesta personal y mi aportación, desde este blog, pero también de todas las formas posibles que estén en mi mano para responder al llamado de dios a procurar el bien o bendición al ISRAEL en la carne, Su pueblo escogido los judíos… pero también al ISRAEL en la fe, Su pueblo adoptado,  la iglesia.

4. PUES… Y ¡PORQUE DIOS LO MANDA!

«En los últimos días, el monte de la casa del SEÑOR será el más alto de todos, el lugar más importante de la tierra. Se levantará por encima de las demás colinas y gente del mundo entero acudirá allí para adorar. Vendrá gente de muchas naciones y dirá: «Vengan, subamos al monte del SEÑOR, a la casa del Dios de Jacob. Allí él nos enseñará sus caminos y andaremos en sus sendas». Pues la enseñanza del SEÑOR saldrá de Sion; su palabra, de Jerusalén.

El SEÑOR mediará entre los pueblos y resolverá conflictos entre naciones poderosas y lejanas. Ellos forjarán sus espadas para convertirlas en rejas de arado y sus lanzas en podaderas. No peleará más nación contra nación, ni seguirán entrenándose para la guerra. Todos vivirán en paz y prosperidad; disfrutarán de sus propias vides e higueras porque no habrá nada que temer. ¡El SEÑOR de los Ejércitos Celestiales ha hecho esta promesa! Aunque las naciones que nos rodean sigan a sus ídolos, nosotros seguiremos al SEÑOR nuestro Dios por siempre y para siempre.

En aquel día venidero —dice el SEÑOR— reuniré a los lisiados, a los que fueron desterrados, y a quienes he llenado de profundo dolor. Los que son débiles sobrevivirán como un remanente, los que fueron desterrados volverán a ser una nación poderosa. Entonces yo, el SEÑOR, desde Jerusalén gobernaré como su rey para siempre».

En cuanto a ti, Jerusalén, ciudadela del pueblo de Dios, recuperarás tu fuerza y poder soberano. El reino será restaurado a mi muy amada Jerusalén» (Miqueas 4: 1-8 NTV)

¡HASTA PRONTO AMIGOS!


¿Te gustó este artículo?

Eres libre de compartir los contenidos de este blog siempre que cites al autor. El autor de este blog niega a cualquier persona o entidad de gestión de derechos de autor la autoridad de cobrar a terceros por reproducir los contenidos de este blog.

Comparte esta entrada en
  • Facebook
  • Twitter
  • Google Plus
  • Email

2 comentarios

Deja un comentario. Tu dirección de correo electrónico no será públicada.

Los campos necesarios están marcados con un asterisco.

  1. Blanca Elena Avendaño Silva · octubre 6

    Hinneni- Dios te bendiga! He aprendido mucho con este artículo. Esta muy clara la explicación y sin duda ir cada año a Israel ha traído siempre respuestas a mi vida. He me aqui! Envíame a mi! Un fuerte abrazo y seguiré con atención próximos artículos! Gracias!!! Por ser tú y haber respondido a ese llamado De Dios, eres un buen ejemplo
    Besos!!

    • admin · octubre 6

      Gracias por tu comentario, Blanca… 🇮🇱 👍