POR LA BOCA MUERE (O VIVE) EL PEZ

Seamos Claros… Y Transparentes.

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«La muerte y la vida están en poder de la lengua, Y el que la ama comerá de sus frutos» (Proverbios 18: 21)

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Y VAYAMOS POR PARTES…

«LA MUERTE Y LA VIDA ESTÁN EN PODER DE LA LENGUA»

LA MUERTE Y LA VIDA, hasta el día de hoy el hombre no ha podido crear ni inventar la vida, prolongarla o mejorarla si, que no es poco. A la muerte tampoco, aunque el hombre pueda matar, aunque pueda inventar todo tipo de métodos para matar, en último extremo el que es dueño absoluto de la muerte es Dios; dicho de otra manera “dios da, Dios quita”.

EN PODER DE LA LENGUA, ahora bien aquí se nos afirma fehacientemente que este pequeño, ridículo y blandengue órgano, tiene el poder o la capacidad de controlar tanto la muerte como la vida, ¿cómo es esto posible si he dicho que Dios es el único que tiene ese poder?

Veamos, no hace falta ser un aguerrido observador para darse cuenta que desde las más ridículas y domésticas discusiones, familiares, entre amigos, en el trabajo, en el bar, deportivas, sociales, políticas, filosóficas, científicas, religiosas, etc… hasta las más grandes, profundas e interesadas  contiendas y estratégicos movimientos de orden mundial, macroeconómicos, geopolíticos, bélicos, etc… todo, todo todo, sin excepción comienza con alguien que ha dicho algo, o sea con la lengua.

Y por otro lado, graves y complejas discusiones y contiendas, siglos y siglos de enemistades, kilómetros y kilómetros de hostiles distancias, de amargos y resentidos silencios por aquello de que “no hay peor desprecio que no hacer aprecio”, se arreglarían con un simple y sencillo, pero nada fácil, “perdón”, palabra mágica y sanadora pronunciada y vocalizada con esa misma lengua.

«Y EL QUE LA AMA COMERÁ DE SUS FRUTOS»

Y EL QUE LA AMA, cuantas cosas no se habrá dicho sobre el amor y sobre el amar, ¡uffff!, pero solo decir que el amor no es un sentimiento o una emoción, o por lo menos no debería serlo, sino una decisión, un acto de la voluntad. Que amar no es un buen deseo o una buena intención, o por lo menos no debería serlo, sino un acto de control, de dominio propio. Que amor y amar no es  solo una palabra, o por lo menos no debería serlo, sino una acción, un acto de disciplina, por el cual ejercitamos y domamos a este indómito y carnoso miembro para que diga lo que deba decir y calle lo que deba callar.

comerá DE SUS FRUTOS, ya hemos visto, padecido o disfrutado de algunos de los frutos de este mediático órgano, pero aunque es relativamente fácil ver los frutos (las palabras), y reconocer el árbol (la lengua),  el verdadero problema está en lo que no se ve, la raíz que nutre y alimenta  este árbol. Y he aquí la cuestión vital para una solución eficaz: ¿quién dirige, o controla a la lengua? ¿o qué ocultas intenciones o motivaciones mueven a la lengua? ¡¡¡¡Tachaaàn tachán… -Damas y Caballeros con ustedes: EL CORAZÓN DEL HOMBRE!!!.

Un corazón limpio o un corazón sucio, un corazón recto o un corazón torcido, en definitiva, un corazón muerto o un corazón vivo… Y aquí ya entramos de lleno en el meollo de la cuestión, porque donde Dios, si ha delegado completamente el que la muerte y la vida esté en el poder de la lengua de cada hombre,es en el plano espiritual, en el cual el hombre decide (con su corazón) aceptar o rechazar (con su lengua) la vida espiritual que Dios ha provisto para él, permaneciendo por pura y dura elección propia en el estado de muerte espiritual, causa y efecto de todas y cada una de los ya antes mencionados frutos, victorias o derrotas humanas, siendo la más transcendental y crítica la muerte o vida espiritual.

El gran orador, el gran predicador, el grande y elocuente apóstol Pablo con su propia lengua dijo y escribió las siguientes palabras en el capítulo diez de su carta a los romanos:

“Pues Moisés escribe que la ley exige obediencia a todos sus mandatos para que una persona llegue a ser justa ante Dios. Pero el modo de la fe para hacernos justos ante Dios dice: «No digas en tu corazón: “¿Quién subirá al cielo?” (para hacer bajar a Cristo a la tierra). Ni tampoco digas: “¿Quién descenderá al lugar de los muertos?” (para volver a Cristo de nuevo a la vida)».

En realidad, dice: «El mensaje está muy cerca de ti, está en tus labios y en tu corazón». Y ese mensaje es el mismo mensaje que nosotros predicamos acerca de la fe:

Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, serás salvo.

Pues es por creer en tu corazón que eres declarado justo a los ojos de Dios y es por confesarlo con tu boca que eres salvo”.

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Espero haber sido claro… y transparente.

“La ciencia moderna aún no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como lo son unas pocas palabras bondadosas” – Sigmund Freud

Hasta aquí solo palabra de hombre, a continuación SOLO PALABRA DE DIOS…

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«La muerte y la vida están en poder de la lengua, Y el que la ama comerá de sus frutos» (Proverbios 18: 21 – LA BIBLIA – Versión RVR60)


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